Los Cinco Aliados de una Joven Reina para Preservar el Poder – Parte II

Las Furias de Tiziano

Por: Alexander Toro


El Mecenazgo Para un talentoso Pintor Italiano

La reina Maria no solo se dedicó a fortalecer castillos y las posiciones militares a lo largo de los países bajos, ella también tenia un gran interés por el arte y la cultura y, debido a esto, empezó una labor de mecenazgo, es decir, el apoyo económico a la cultura, las artes, letras y el conocimiento en general. 

El patrocinio de las artes también era una forma tradicional de proyectar el poder y autoridad por parte de muchas monarquías y la reina Maria que era una fanática coleccionista de arte, principalmente de obras renacentista italianas, sirvió de mecenas del pintor veneciano Vecellio Di Gregorio Tiziano. 

Museo del Prado: Tiziano, Vecellio di Gregorio. Autorretrato. Óleo sobre Lienzo

El pintor veneciano fue el encargado de realizar varias obras para su palacio de Binche, lo que le ayudó al pintor a consolidar su reputación como uno de los más grandes del Renacimiento, que fue aquella corriente cultural que dejaba a un lado los temas celestiales y cuyo tema central fue el hombre, quien podía alcanzar su progreso a través de sus propios medios e inteligencia.

Tiziano fue presentado en la bella ciudad de Bolonia en el norte de Italia al rey emperador Carlos V durante su segunda coronación en la basílica de San Petronio en el año 1530, donde recibió la corona de manos del papa Clemente VII, yen una época donde se requería del respaldo del papado como una forma para oficializar su título.

El maestro Tiziano impactaría al rey con sus obras, con el claroscuro y dramatismo de las figuras y finalmente este decidió nombrarle pintor oficial del imperio.

Tiziano inicio pintando retratos del emperador y uno de los de mas renombre seria “Carlos V en la Batalla de Mühlberg” , un retrato ecuestre del rey cuyo contexto histórico se centra en la victoria contra la liga Esmalcalda en la región de Mühlberg. La liga Esmalcalda fue un conjunto de príncipes aliados que defendían al protestantismo de Martin Lutero, frente al establecimiento y poder de los papas en el Sacro Imperio Romano. 

Museo del Prado: Tiziano, Carlos V en la batalla de Mühlberg. Oleo sobre lienzo.

Esta victoria fue clave para que el emperador Carlos V se proclamara como un defensor del cristianismo en toda Europa y tuviera aun más respaldo y aliados, pero no por mucho tiempo, ya que el protestantismo seria imparable y finalmente obtendría reconocimiento legal a través del tratado de paz de Augsburgo en 1555. 

Este tratado también le daba poder al Principe de elegir la religión de su región y quienes no estuviesen de acuerdo podían migrar a otros estados donde se practicara su fé.

Pero en el momento, y a modo de mensaje a los príncipes derrotados de la liga Esmalcalda, la reina Maria encargó a Tiziano una serie de obras basadas en relatos de la mitología griega, que reflejaran el castigo divino por la rebelión de los príncipes de la región de Mühlberg, con un mensaje en clave mitológica que resonaría en la lucha de los Habsburgo contra los movimientos protestantes en toda Europa.

Como respuesta a este encargo Tiziano realizaría la colección las furias o los cuatro castigos en la década de 1540, basadas en los libros mas importantes de la mitología grecorromana: La Metamorfosis de Ovidio y la Eneida de Virgilio.

La metamorfosis de Ovidio fue escrita en el siglo I a.c y consiste en un poema épico conformado por 15 libros que recopilan de forma continua mas de 250 mitos de la mitología grecorromana y donde el tema principal era la transformación, de ahí el nombre de la obra, como condición inevitable de los seres humanos debida a tres principales factores, los inevitables castigos divinos, premios o recompensas por labores cumplidas y las pasiones desbordadas que tenían consecuencias de no ponerles un freno.

Por su parte la Eneida es el relato Virgilio sobre Eneas, un héroe de la mitología griega, particularmente de la guerra de Troya en donde siempre se relaciona con el griego Aquiles pero en este caso se reconoce el valor de los héroes del otro bando troyano. 

Este fue uno de los últimos troyanos quien es recordado por la virtud de la Pietas, es decir, una de las virtudes que guiaba la vida moral y social de los romanos en donde el respeto hacia los dioses, la familia y la patria son pilares fundamentales y se reconocían como de gran honor al que las practicase.

En el contexto de la Eneida, al héroe troyano Eneas, como a pocos les sucedería en la sangrienta guerra de Troya, se le permitiría vivir y cargar con sus riquezas, pero este prefirió llevar a su padre Anquises en sus hombros ya que era muy anciano y ciego. Así mismo, cargó con las reliquias sagradas de Troya importante para su creencia en los dioses. Estas acciones le hicieron ganar gran respeto ante sus enemigos, los griegos.

Entre las aventuras narradas por la Eneida, a Eneas se le encomendó una misión, que sorprendentemente para ser un relato de héroes mitológicos no fuera vengarse de los griegos, sino que al contrario, se le encomendaría fundar una nueva ciudad para reemplazar a la derrotada Troya y seria aun mas grandiosa que esta. 

Aunque para lograr la misión fue expuesto a situaciones donde se probó su honorabilidad y valentía, claro esta con la siempre presente protección de la diosa Afrodita, quien era su madre, haciendo que el origen semidivino de Eneas le ayudara a sobrepasar las dificultades, como la vez que Eneas pasó por el Hades o el reino de los muertos según la mitología griega, para reencontrarse con su fallecido padre Anquises, honrarlo y así obtener la guía espiritual y moral antes de cumplir con su destino. 

En su transito por el Hades se relata como Eneas pudo observar los castigos que eran infligidos a Sisifo, Ticio, Ixion y Tántalo, cuatro personajes protagonistas de este relato y cada uno padeciendo un tormento en particular, todo por su osadía de atreverse a desafiar a los dioses del Olimpo en un pecado general conocido como hibrys, que es le termino griego para la desmesura, arrogancia o comportamiento que desafía a los dioses y las leyes cósmicas.

El pintor Tiziano se inspiro en esta visión de Eneas en el Hades y en estos cuatro personajes que se enfrentaron al orden establecido por los dioses ya sea a través del engaño, la violencia, la traición o la profanación, y los plasmó en cuatro obras conocidas como “Las Furias”, que representarían los castigos reservados a quienes se alzaran contra los dioses y por transferencia directa, a quienes desafiaran la autoridad del rey Carlos V y a los Habsburgo, alteraran el orden establecido por el cristianismo, o quien se atreviera a proclamar el protestantismo.

Colección «La Furias» o Un Mensaje Para los Desafiantes

Sísifo: El engañador eterno

Sísifo, el rey de Corinto en el sur de Grecia, fue conocido por su astucia y su tendencia a desafiar a los dioses. A Zeus, el mayor dios del Olimpo, le gustaba tener varias aventuras, principalmente con los humanos y en esta ocasión se había enamorado de la bella ninfa Egina, la hija del dios río Asopo.

Para que no le descubriesen, Zeus se transformó en águila y se llevo en sus alas a Egina con dirección a una isla, pero con tan mala suerte que Sísifo, con su inteligencia y astucia lo siguió y descubrió la ubicación donde la ninfa había sido retenida.

Sísifo en su astucia, utilizo esta información y fue donde el dios rio Asopo, donde le prometió revelar el lugar secreto donde se encontraba su hija Egina, a cambio de que el dios Asopo hiciera brotar un rio cerca de la ciudad de Corinto, la cual estaba atravesando una grave sequía. Asi fue que finalmente Asopo pudo liberar a Egina revelando el plan de Zeus. 

Este acto de traición fue condenado por Zeus, que en su furia le ordeno al dios de la muerte, Tánatos, ir por el traidor de Sísifo. 

Cuando Tánatos vino a buscarlo para llevarlo al Hades, Sísifo lo engañó fingiendo obediencia y muy sumisamente le solicito que le enseñara, solo por curiosidad, como funcionaban las cadenas con que Tánatos amarraba a las almas para llevárselas al inframundo. Sísifo nuevamente en su astucia, logro encadenar a Tánatos, reteniéndole e impidiendo que los mortales murieran.

Esto causó caos en el mundo, los ancianos y enfermos no morían y seguían sufriendo de manera interminable, los soldados en los campos de batalla con heridas mortales simplemente agonizaban sin morir y hasta el mismo Hades, dios del inframundo, noto la disminución en el flujo de almas de los muertos y que sus dominios se vaciaban.

Al notar toda esta situación, tanto Ares, el dios de la guerra, y Hades se quejaron ante Zeus, para que solucionara todo este desequilibrio cósmico. Y finalmente Zeus ordeno a Ares que liberara al ingenuo de Tánatos, quién viéndose libre, fue por astuto Sísifo y lo encadeno ahora si para que no pudiese escapar.

Pero es que la astucia de Sísifo no tenia limites. Antes de morir y de que fuera capturado esa segunda vez por Tánatos, dejó instrucciones a su mujer para que no le celebrase ningun ritual u homenaje, tampoco que hiciera ofrendas a los dioses en favor de su alma como lo exigían los dioses. 

Ya habiendo cumplido esto su esposa, Sísifo suplicó a Perséfone, la esposa del dios del inframundo Hades, que le dejara volver a la vida para castigar a su esposa, ya que había deshonrado a los dioses al negarse a realizar los rituales y no haber hecho las debidas ofrendas.

Con esta artimaña convenció a Perséfone y ella le devolvió la vida con la condición, que castigara a su esposa, solicitara los rituales y ofrendas y que regresara lo mas pronto posible al hades. Sísifo, haciendo gala nuevamente de su poder del engaño, no regreso al Hades y se dedico a disfrutar, por muchos años más, cada cosa buena de la vida.

Museo del Prado: Sísifo. Óleo sobre lienzo, 237 x 216 cm Sala 027

Finalmente, Sísifo algún día, como todos nosotros, terminó por envejecer y morir. Ya no tenia ninguna oportunidad de engañar a Tánatos de nuevo, e inevitablemente, regreso al Hades. En el inframundo no hubo manera de escapar y por todos sus engaños fue condenado a pasar una eternidad en la colina Tártaro que da a un abismo considerado el lugar mas profundo del Hades donde se dice que si se arrojase un yunque, demoraría 9 días y 9 noches en caer. 

Además, Sísifo fue obligado a cargar una pesada roca a sus espaldas y subir por la colina y cuando se creía llegar a lo más alto y que ahí pudiese descargar la roca, esta siempre se le escapaba de sus manos y volvía a rodar abismo abajo. Sísifo volvía a intentar este ciclo una y otra vez, hasta el infinito.

El filosofo Albert Camus interpreto esta acción de Sísifo, de subir una y otra vez la roca, como parte de lo absurdo de la existencia humana, como la lucha constante por encontrar un significado a la vida en un mundo sin propósito, donde existen dos caminos, aceptar la inutilidad de la vida y realizar el acto del suicidio, o ser feliz a pesar del despropósito de la existencia y continuar con la vida hasta que llegue la inevitable muerte.

Por lo tanto, Albert Camus propone que hay que imaginarse a un Sísifo subiendo, una y otra vez con su gran roca por el abismo del Tártato y experimentando el ciclo interminable, pero siendo feliz de hacer esta labor por la eternidad.

En el contexto del encargo de la obra por parte de María de Hungría, se puede interpretar que al igual que Zeus castiga a quienes se rebelan contra su autoridad, Carlos V tenía el derecho divino de someter a los príncipes protestantes y mantener la unidad religiosa del Sacro Imperio bajo el catolicismo.


Ticio: El violador castigado

Ticio era un gigante, hijo de Zeus y Gea que el nombre mitológico de la Tierra, y de ahí el origen de su desmesura y fuerza primitiva descontrolada. Como ya es bastante conocido en la mitología Griega, Zeus tiene un problema con las mujeres bellas y en la mayoría de relatos donde se le menciona, esta raptando alguna joven y transformándola en algún animal o planta con el propósito de ocultarla de la vista de su celosa esposa Hera, quien vivía constantemente atormentada por el comportamiento infiel y libidinoso del dios. De ahí que no era de extrañar que el mismo Ticio tuviera las mismas costumbres de su padre Zeus. 

En una ocasión Zeus se había enamorado de la belleza de Leto, la hermosa hija de los titanes Ceo, el dios del intelecto y Febe, la diosa de la profecía, haciéndola su amante. Tiempo después Leto quedó embarazada y de alguna manera la diosa Hera se enteró de aquel desaire. Tanta fue su ira que la diosa ordenó que ninguna tierra firme se prestara para que Leto engendrase. Esto obligo a la desdichada de Leto a vagar por el mundo, con la persecución de múltiples criaturas mitológicas y pueblos que cumplían la voluntad de Hera.

Ante estas amenazas constantes, Leto encontró refugio en la isla de Delos frente a la bella Mykonos dando a luz a los gemelos Apolo y Artemisa, que según la mitología, representaban el sol y la luna, la razón y la naturaleza, en un equilibrio cósmico que haría de ambos dioses deidades esenciales para la vida cotidiana de los griegos.

Ahora la amenaza que Hera proclamaba sobre Leto, recaía  sobre sus hijos y más aun por que la celosa de Hera ordenó al dragón Pitón, la serpiente alada, que atacara a Leto, por lo que esta debió huir buscando refugio para ella y sus gemelos. Esta huida la llevó a terminar camino a Delfos, ubicada en la colina del famoso monte Parnaso, donde Pitón intentó atacarla una vez más, pero fue repelida por sus hijos Apolo y Artemisa. 

En este contexto es que el gigante Ticio, aprovechando las desventuras de Leto intenta violarla lo que resultó en un grave error ya que los dos gemelos defendieron a su madre y con varios tiros de flecha dieron muerte también al gigante.

Finalmente, encontrarían refugio en Delfos donde Apolo decide establecer uno de los centros religiosos y espirituales más importantes de la Antigua Grecia, conocido por ser centro de la luz, la verdad y la profecía. Este templo, era considerado como el “Omphalos” es decir, el ombligo del mundo, ya que según cuenta la mitología, Zeus libero dos águilas al mismo tiempo, desde los extremos este y oeste del universo, con el animo de conocer cual era su centro y esta águilas se encontraron justo en el lugar donde Apolo estableció su templo.

Este templo era presidido por la sacerdotisa o Pitia que hacia de puente entre el dios Apolo y los consultantes. Esta se sentaba en un trípode ubicado justo donde una grieta en el suelo emanaba vapores. Esta intoxicación le permitía a la Pitia alterar sus sentidos y establecer la conexión con el dios. 

A lo largo de los relatos de la mitología griega e historia de la humanidad fueron muchos los consultantes de la Pitia, dentro de los que se destacan en el ámbito mitológico, Hercules, también llamado Heracles, quien consultó sobre que debía hacer después de haber asesinado a su familia en una locura provocada por Hera a lo que el oráculo respondió que debía servir al rey Euristeo, lo que dio origen a los famosos Doce Trabajos de Heracles, una serie de actividades para que Hercules pudiera ser perdonado por el pecado ante los dioses.

Así mismo, en el ámbito de la historia de la humanidad, destacan quienes consultaron a la Pitia el general ateniense Temistocles líder de las guerras medicas que lucho en contra la invasión persa, hasta el mismo Alejandro Magno, cuya respuesta a la consulta si debía emprender la campaña contra el imperio persa, la Pitia respondería: “Eres invencible”

Museo del Prado: Ticio. Óleo sobre lienzo, 253 x 217 cm Sala 027

En cuanto Ticio no tuvo el mejor de los destinos, ya que Leto era una de las amantes preferidas de Zeus y al ser madre de dos deidades tan importantes como Apolo y Artemis, Hades, el dios el inframundo le otorgó un castigo ejemplar por cometer hybris sexual y no contener sus deseos desenfrenados: un águila le devoraría el hígado, y con todo el dolor que esto debe causarle, al otro día el hígado se regeneraría y se volvería a repetir este dolor incalculable en sus viseras, un día tras otro por toda la eternidad. 

Por su parte, la reina Maria de Hungría posiblemente encargó esta obra para recordar que ella no estaba sola como Gobernadora de los Países Bajos y que a pesar de no tener hijos quien la defendiese o que sus familiares se encontrasen lejos del palacio de Binche, contaba con todo el poder de su familia, los Habsburgo para castigar a aquellos que osasen atentar contra ella, y que ante tal equivocación, las espadas estarían ávidas de conocer el hígado de sus enemigos, sus pueblos y seres amados, una y otra vez, por la eternidad.

Ixión: El traidor de la hospitalidad

En la antigua Grecia y como es tradicional en muchas culturas, el esposo debía dar un tributo u ofrenda a la familia de la novia si quería desposarla, acción conocida como dar la dote. Este fue el caso de Ixión rey de los Lapitas que anhelaba casarse con la bella Día y prometio a su suegro Eioneo darle un valioso regalo como dote matrimonial.

Después de haberse casado con Día y viendo que ya había logrado su objetivo, vió que ya no se le antojaba mucho dar la dote y empezó a darle largas para pagar la ofrenda a Eioneo. Esta actitud deshonrosa y arrogante ofendió de sobremanera a Eioneo, que cada vez hacia notar su indignación, con reclamos insistentes al poco confiable rey Ixión.

Eioneo, no halló forma de que el rey Ixión cumpliera con su dote, pero un día, sorpresivamente fue invitado a palacio del rey. Eioneo, con la esperanza a flor de piel, se encamino a recibir la valiosa dote de parte del rey, que en lugar de cumplir con lo prometido, terminó asesinándolo vilmente y arrojándolo a un pozo con brasas ardientes para ocultar su cadáver.

Este fue el primer caso de parricidio o derramamiento de sangre familiar cometido por un personaje de la mitología. Esto era un pecado muy grave que era considerado un tabú en la sociedad griega. Con tan mala suerte que el rey Ixión fue descubierto, tal vez por que vieron a Eioneo entrar, pero no salir del palacio antes de su desaparición o por que vieron el pozo en llamas y les pareció sospechoso. 

Sea cual sea el caso, este acto fue rechazado de manera contundente por los mortales quienes no querían saber nada del traicionero rey, obligándole a su bien merecido destierro. Al rey nadie lo quería purificar. En la antigua Grecia la purificación consistía en baños rituales en determinados ríos sagrados, sacrificios de animales o realizar servidumbre en tareas especificas como fue el caso de Heracles o Hercules con sus famosos doce trabajos.

Ante esta afrenta social y espiritual, que los mortales habían impuesto sobre Ixión, el dios Zeus intervino, y como un acto que se puede catalogar de misericordia, aunque a mi parecer podría ser de entendimiento mutuo, ya que el dios se podía contar entre los que engañaban e incluso asesinaban para obtener la belleza, Ixión fue llevado al mismísimo Olimpo, la morada de los dioses y posteriormente purificado, dandole la oportunidad de arrepentimiento de sus pecados.

Pero el rey Ixión, no se pudo controlar en la tierra con los mortales y mucho menos con los dioses en el Olimpo y en vez de mostrar gratitud hacia la misericordia y hospitalidad en la morada de los dioses, intentó de forma descarada seducir a Hera, la esposa del dios Zeus, ya que había quedado encantado con su belleza.

Hera, como es debido, le informo de las pretensiones de su huésped a su esposo Zeus y este, en lugar de desatar un tremendo castigo sobre el descarado rey, se contuvo y decidió ponerle a prueba. Para esto, Zeus tomo a una nube llamada Néfele y la moldeo con la forma exacta de Hera, ubicándola en un lugar que pareciera que estuviese vulnerable y sola.

Ya la trampa estaba activa para Ixión, quien iba sin desviarse hacia su fatalidad. Néfele logro engañar al rey y consumó el acto, desenmascarando al malvado Ixión y a su desenfreno por traspasar los limites de los divinos, que en el cotexto de la mitología griega, ningún acto contra ellos queda sin castigo, siendo inevitable escapar al destino final. 

Zeus al atrapar a Ixión, lo expulsó del Olimpo y lo condeno al Tártaro, el nivel mas oscuro y profundo del inframundo, en el mismo lugar donde Ticio sube la roca infinitas veces, una y otra vez. Los mitos cuentan que este lugar queda mucho más por debajo del reino de Hades, y esta custodiado por los Hecatónquiros, gigantes de cien brazos que evitan que los condenados escapen. 

Pero Ixión no solo iba simplemente habitar ahí, ni más faltaba que atentar contra la esposa del dios supremo Zeus tuviera un castigo tan simple. De la misma forma que Ixión asesinó a su suegro, arrojándolo al pozo en llamas, Zeus ordenó que Ixión fuera atado a una rueda de fuego que gira y gira por toda la eternidad, infligiéndole un castigo en extremo doloroso en todo su cuerpo por haber cometido hybris sexual, por irrespetar a la autoridad divina y la sagrada hospitalidad de los dioses del Olimpo.

Museo del Prado: Ixión, Imitación de José de Ribera. Óleo sobre lienzo.

En este contexto la reina Maria de Hungría tal vez quería reflejar con esta obra, el castigo que le esperaba a los aliados que bajo su protección decidieran traicionarle. La nobleza local y los lideres urbanos al rededor del palacio de Binche, por obvias razones en secreto, apoyaban el Protestantismo. La reina buscaba persuadir a los súbditos que estaban bajo su hospitalidad y protección con el mismo castigo reservado para Ixión por su traición e ingratitud.

Posiblemente, esta obra también le recordaría a sus familiares, cercanos y lejanos, las consecuencias de conspirar traición o intentar asesinarla a ella o a otro miembro de la familia Habsburgo, ya sea por la búsqueda de poder o debido a alguna alianza con un enemigo, tal como el malvado rey Ixión asesinó a Eioneo para evitar pagar la dote. El rey Ixión sería condenado al fuego como consecuencia de arrojar a las llamas el cadáver de su suegro.

Tántalo: El sacrílego

Tántalo era un rey muy importante entre todos los que se mencionan en la mitología greco romana y no solo por que gozaba del favor por parte de los dioses, sino también por que era invitado en persona, a estar en el Olimpo y entre ellos, compartiendo sus secretos y banquetes, teniendo acceso al Néctar y Ambrosía, alimentos exclusivos para los dioses.

La Ambrosía es un alimento mítico que se asocia con la inmortalidad, confiriéndoles a los dioses la eterna juventud. Se creía en algunos mitos que consumir la ambrosía podría otorgar la inmortalidad. No se especifica dentro de las narraciones de donde provenía, pero si se menciona que tenía características dulce, fragante y brillante, algo que se puede asociar con la miel.

Una de las traiciones a la hospitalidad con que ofendió el rey Tántalo a los dioses, fue el robo de la Ambrosía que descaradamente compartió en secreto con los mortales. En otra ocasión cometió uno de sus errores mas grandes, que quizás aprovechándose de la confianza que los dioses le tenían, quiso probar si realmente o no eran omniscientes, es decir, que tenían conocimiento de todo lo que sucedía. 

Para esto, sacrifico a su propio hijo Pélope cuando este era niño y sirvió su carne en un banquete para los dioses. Esta artimaña solo engañó a la diosa Demeter, quien afligida por la perdida de su hija Perséfone al ser raptada por Hades según la mitología, alcanzo a comer un trozo del hombro del desdichado niño. 

Y no es que necesariamente Demeter no fuera omnipotente, como diosa de la agricultura y las estaciones, era tan importante como los demás dioses del Olimpo quienes eran sus hermanos e hijos todos ellos de los titanes Cronos y Rea, tal como se narra en la Teogonía donde se describe el origen de los dioses de un orden anterior a los dioses del Olimpo.

Demeter se encontraba afligida ya que Perséfone había sido raptada por Hades el dios del inframundo, y para poder encontrarla, recorrió durante nueve días y nueve noches el mundo entero, sin comer ni beber. Al verla padecer, Helios, el dios que tira del carro del sol y el ojo que todo lo vé, confeso a Demeter que Hades, con el consentimiento de Zeus, había raptado a Perséfone mientras esta se encontraba jugando en un campo recogiendo flores. Es algo común en la mitología griega, presentar a las mujeres hermosas como vulnerables a este tipo de situaciones y vejámenes por parte de los libidinosos dioses o héroes.

Al conocer las circunstancias de la desaparición de su hija Perséfone, Demeter se enfureció y abandonó sus labores celestiales como diosa de la agricultura, lo que provocó que en la tierra los campos y la naturaleza cesaran de dar frutos, cubriendo de hambruna todo por doquier y amenazando a todos los mortales.

Debido a esta situación, Hades accedió a devolver a Perséfone, no sin antes dandole a probar el fruto de la granada del inframundo, que provocaría que la bella hija de Demeter perteneciera para siempre al reino de Hades, por la ley que menciona, que si alguien comiese algo de este lugar, pertenecería para siempre al inframundo.

Ante esto, Zeus y Hades llegaron a un acuerdo sobre el asunto. Perséfone dividiría su tiempo, mitad como hija de Demeter en la tierra y mitad como esposa de Hades en el inframundo. Esta división daría origen a las estaciones del año, donde la primavera y verano, estaría satisfecha Demeter con la compañía de su bella hija favoreciendo la agricultura, mientras que el otoño e invierno correspondería al tiempo en que la bella Perséfone estaría con su esposo Hades en el inframundo, con la aflicción de Demeter que haría que ningún fruto pudiese ya crecer. Que maravillosa forma de explicarlo todo los griegos en la antigüedad.

Finalmente, el niño Pélope fue restaurado por los dioses aún con más belleza y en lugar del hombro que había sido devorado por Demeter, se le otorgo uno de marfil. En cuanto a Tántalo, y, como es sabido en los relatos mitológicos, nadie se queda sin recibir su merecido castigo.

Tántalo fue condenado al inframundo y colocado en un lago con el agua hasta el cuello, pero cada vez que intentaba beber del agua, esta bajaba de nivel retirandose de su cuello. Así mismo, sobre su cabeza, colgaban varias ramas cargadas de frutas deliciosas, pero cada vez que el desdichado intentaba alcanzar una de aquellas, los arboles retiraban sus ramas haciendolas inalcanzables para él.

Museo del Prado: Tántalo. Imitación de José de Ribera. Óleo sobre lienzo.

No bastando con esto, sobre su cabeza pendía una enorme roca que amenazaba caerle en cualquier momento. Todos estos tormentos estaban reservados en el inframundo, durante toda la eternidad.

Tántalo simboliza la codicia y la arrogancia de igualarse a los dioses creyendo que se tiene el mismo privilegio. Esto trasladado al contexto de Maria de Hungría, simbolizaba una advertencia a quienes trataran de saquear los bienes de la iglesia, así como la apropiación de las tierras y propiedades eclesiásticas, haciendo analogía a la Ambrosía y el Néctar propiedad exclusiva de los dioses, pero arrebatado por Tántalo, para repartirlo entre los mortales.

Así mismo, los que vieran la Obra del castigo de Tántalo en los salones del palacio de Binche, la asociarían a aquellos que no guardan la debida distancia entre aquellos que son considerados divinos o superiores, en este caso los Habsburgo y la iglesia, de los que son considerados mortales o inferiores, en este caso los laicos, protestantes y el pueblo, quienes la poderosa familia, estaba ávida de castigar ante el mínimo intento de desconocer esta diferencia.

“Las Furias” una Advertencia desde el Museo del Prado

Para concluir este relato, el encargo de “Las Furias” o “Los Cuatro Castigos” de Tiziano por parte de María de Hungría, se convertiría en un elemento propagandístico,  – como los que se usan en tiempos de paz y guerra – para disuadir a los que los que estén pensando cometer actos de traición, hacia la gobernadora de los Países Bajos, Maria de Hungría o alguno de los miembros de la poderosa familia de los Habsburgo, haciendo un llamado a la reflexión y a la estimación de sus actos antes que estos acarreasen tormentos eternos como los sucedidos a los protagonistas mitológicos plasmados por Tiziano en las obras del palacio de Binche.

Finalmente las obras permanecieron hasta 1554, año en que las tropas francesas del rey Enrique II atacaron el palacio de Binche, haciendo caso omiso del mensaje que expresaban ”Las Furias” y ocasionando su destrucción. Durante el asedio, las obras de Ixión y Tántalo fueron incendiadas.

Al año siguiente del ataque de los franceses, en 1555, el emperador Carlos V abdicaría, dividiendo sus territorios entre su hijo Felipe II y su hermano Fernando I, y como hasta en las mejores familias hay divisiones e intrigas, Maria de Hungría no quería continuar siendo gobernadora bajo el nuevo régimen de Felipe II y renunciaría ese mismo año, tras 25 años de liderazgo defendiendo los territorios de los Países Bajos desde el palacio de Binche.

Las obras pasaron a manos de Felipe II quien legaría las obras ante el fallecimiento de Maria de Hungría en Cigales, Valladolid en el año de 1558. Estas obras fueron depositadas en el Alcazar de Madrid, donde estuvieron nuevamente expuestas al fuego debido al incendio del Alcazar en 1734 y donde se construiría el actual Palacio Real de España.

Luego las obras Ticio y Sísifo pasaron por la casa de descanso real del Buen Retiro en 1747 y finalmente llegaría al Museo del Prado en 1828, en donde se les puede apreciar en la actualidad, con los destruidos Tántalo e Ixión reemplazados por imitaciones del maestro Jose de Ribera, aterrando a algunos o maravillando a otros. 

La exposición de las obras emula la disposición en la que se encontraban en el palacio real de Binche, según los relatos que se conservan en la historia, y que enviaron y continuan enviando un mensaje claro sobre el castigo divino a los rebeldes y los que atentasen contra los superiores. Solo Sísifo y Ticio escoltan la entrada a la sala donde se encuentran «Las Meninas» de Velasquez y frente a la entrada se encuentra la obra «Carlos V en la Batalla de Mühlberg», dos grandes obras enfrentadas a la distancia.

Este simbolismo calo en lo hondo de diplomáticos, reyes y visitantes en general del palacio de Binche en donde Maria de Hungría fue una gobernadora clave y capaz, haciendo un valioso aporte para consolidar el poder de la familia Habsburgo en el continente europeo y más allá, en los territorios del recién descubierto nuevo mundo en donde la familia también dominaba.


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